miércoles, 11 de febrero de 2009

PEHUAJO PROYECTO SUR CRISIS DEL CAMPO GRANDES NEGOCIADOS

EDITORIAL DEL DOMINGO PRIMERO DE FEBRERO DE 2009

Cuando la llamada Crisis del Campo intentamos explicaciones que se basaban en la propia observación y en el sentido común. Muchas cosas no nos cerraban, algunas nos sonaban a hechos forzados, muchos discursos parecían pensados para montar una escenografía y eran demasiadas las comparsas que de un lado y del otro bailaban sobre el escenario. Todo parecía un poco extraño. Que miles de intelectuales que jamás se habían preocupado por la situación agraria, menos por el modelo sojero y sus impactos, comenzaran de pronto a llenar las paginas de los grandes diarios con sus sesudas disquisiciones, que ensayaran toda la adrenalina setentista en un tema que nos parecía menor y en una polarización apasionada que no terminábamos de entender, nos parecía sumamente sospechoso. Cuando nos informamos a través de Mario Cafiero y de Alberto Ferrari Etcheverri, de los manejos que hacían los cerealeros y los exportadores con las retenciones, y en especial, el Senador Urquía al haber modificado una ley en su directo beneficio, vimos claramente que teníamos por delante un juego de manos que nos ocultaba la verdadera operatoria, una operatoria que implicaba ganancias de millones de dólares para unos pocos, adueñados del modelo del Agronegocio; y que los cortes de ruta, las trifulcas menores tales como el famoso puñetazo de plaza de mayo, los discursos inflamados y los editoriales de Pagina doce, no hacían sino atraer nuestra atención como si fuera un circo, para que no comprendiésemos lo que realmente estaba ocurriendo. Intentamos, entonces, interpretar a todo riesgo los sucesos y hacer escuchar nuestras voces en medio de la gran confusión. Dijimos que en la crisis que vivíamos, el modelo sojero y de dependencia biotecnológica no estaba en discusión, sino en todo caso el reparto de sus beneficios o las relaciones de poder que el modelo generaba. Que el conflicto intentaba tapar la enorme estafa al estado que se producía, al cobrar los exportadores las retenciones al productor, dado que la ley reformada por Urquía les permitía quedarse con las diferencias entre lo que retenían y lo que devolvían al Estado, con un botín que calculábamos cercano a los dos mil millones de dólares y que luego los hechos nos dieron la razón, cuando tanto senadores como diputados formaron comisiones para investigar esta estafa, que misteriosamente todavía no ha regresado a las arcas del Estado. Bien, a más de eso y conociendo como venia la trama internacional de los agronegocios globales dijimos que, aparentemente, la crisis del campo, extendida inexplicablemente a los largo de meses con un generalizado sufrimiento para la población, enmascaraba una reconfiguracion del modelo, una reconfiguracion hacia su profundizació n, es decir, que el modelo se profundizaba hacia formas más y más concentradas, que beneficiaban al gran capital transnacional, a los grandes pooles, a los exportadores y los productores de biodisel y de carnes en encierro pero en escala macro, alimentadas con los desperdicios de esos mismos biocombustibles, en los puertos nuevos que se construían a la vera del Paraná. Estos conceptos fueron repetidos en decenas de radios en aquellos días y constan en documentos numerosos emitidos como Grupo de reflexión rural. Debemos confesar ahora que el batifondo en torno al tema nos hizo muchas veces, dudar de nuestras aseveraciones, que muchos de nosotros vacilamos frente a la campaña desatada por el oficialismo tanto como debido a las insistentes polémicas con que se nos desafiaba, acerca del rol de la oligarquía vacuna, dado que los pensadores y escritores más importantes de la Argentina parecían haber construido un mismo o similar discurso ante la llamada crisis del campo. Sí, nos quedamos bastante solos y dudamos, pero jamás imaginamos que la realidad iba mucho más allá, de nuestras presunciones…

Ahora, el libro editado recientemente por Fabián Spollansky, bajo el nombre de: "La Mafia judía en la Argentina", en un capítulo titulado: La mafia Elsztain – Mindlin y la crisis del campo, dice lo siguiente:

"En pleno conflicto del campo, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner se entrevistó con Eduardo Sergio Elsztain. Los contenidos exactos del diálogo se desconocen. Lo que sí se sabe es que Elsztain fue invitado porque es el principal latifundista cerealero y sojero de la Argentina, influyente a las vez, sobre las cuatro organizaciones ruralistas – Sociedad Rural, Federación Agrearia Argentina, Confederaciones Rurales Argentinas y Coninagro – y empresario de confianza en las esferas de decisión del gobierno.
En el mes de enero del 2008 Eduardo Sergio Elsztain se entrevistó lejos de los despachos oficiales con Martín Lousteau, entonces ministro de economía, y le sugirió elevar "nuevamente" las retenciones. Estas ya habían sido elevadas dos veces durante el 2007.
Más allá de los intereses fiscales en juego, Elsztain necesitaba esta medida para incrementar aún más su ganancia extraordinaria. Sabido es que existe una ganancia extraordinaria básica por el precio internacional y porque la demanda sigue creciendo en el Extremo Oriente.
Pero para poder hacer más fáciles los negocios de penetración terrateniente en Brasil, en Paraguay y en el Este boliviano, le hace falta a la mafia más y más dinero. Estos recursos deben ser extraídos de la gran masa de productores en negro, que ante el crecimiento de las retenciones habrían de quedar a merced de los acopiadores y de los grandes cerealistas exportadores de los cuales Elsztain y su amigo Marcos Marcelo Mindlin, son los primeros.
El negocio es simple. Cualquier persona puede entender esta lógica de la superganancia fácil sobre un sujeto extorsionado doblemente, por el aparato fiscal del gobierno y por el gran capital concentrado.
Una asociación perfecta: la mafia obteniendo una ganancia extorsiva, mediante la utilización, no de pistolas o "luparas", sino de un arma mucho más efectiva, el aparato fiscal del Estado.
La gran masa de productores en negro, aquellos a los que el propio fisco no incorpora deliberadamente, se ve obligada a realizar operaciones a pérdida que para intermediarios, acopiadores y cerealistas exportadores son ganancia redonda. Eso motivó el largísimo paro granario en rechazo a la política fiscal del gobierno, que a los cerealistas no les significó absolutamente ningún riesgo ni mucho menos, costo adicional. Encabezados por la mafia Elsztain, trajeron 4 millones de toneladas de soja del Paraguay que llegaron a Rosario en convoyes de balsas por la Hidrovía del Paraná.
La larga huelga agraria produjo desabastecimiento y, a la vez, un tremendo desprestigio del gobierno, pero los grandes cerealistas silenciosamente, siguieron ganando dinero y consolidaron su expansión en todo el MERCOSUR. La mafia Elsztain avanza rápidamente en el territorio sojizado. Lo obtenido como ganancia extraordinaria con la crisis lo utilizará para extender sus latifundios en Goiás y en el Matto Grosso".

O sea que los grandes titiriteros movían los piolines y las comparsas bailaban al ritmo que se les marcaba. Ellos alentaron la subida de las retenciones que disparó el conflicto por una parte, y sugerían el endurecimiento de las posiciones de los que cortaban las rutas, por la otra. Y como si ello fuese poco, prestaban las oficinas de Puerto Madero desde donde se impartían las directivas de la confrontación. Además, cuando en medio de una creciente polarización, la Presidencia de la República se negaba a dialogar con la Mesa de Enlace, ellos disponían con largueza de la agenda de la Presidenta. Extraordinario. Tal como se sabe la oligarquía es aquella que tiene vacas, que es derechista y católica, si el discurso es estúpidamente retrógrado, son todavía mucho más apetecibles para la confrontación que construye al enemigo según los propios paradigmas. Si la mafia es judía y progresista, para estos intelectuales y analistas, pasa inadvertida, aunque tenga cien veces más ganado y cien veces más poder, que toda la Sociedad Rural… De hecho, un rápido recorrido por las zonas agrícolas argentinas nos muestra los resultados de las nuevas relaciones de poder: se han multiplicado los enormes silos y las representaciones de Los Grobo, de CRESUD, de Bunge, de Nidera, de Cargill, etc. Las empresas asociadas con los exportadores y las Corporaciones mismas, están por todas partes, recordándonos la reconfiguració n que anunciáramos durante la crisis del campo.

Sentimos corroboradas aquellas cosas que tantas veces expresó el GRR y nos afirmamos en las polémicas que tuvimos con Verbitsky y con los compañeros de Carta Abierta en aquellos días y que fueron razón de cruces apasionados e intercambios de ideas entre gente igualmente comprometida con la realidad nacional. Una vez más reiteramos, que lo que ocurrió, en buena medida fue un circo, manejado desde las sombras por empresas que habían apostado fuertemente a una profundizació n del modelo de la sojización y de la biotecnología. Lo que interpretamos que dice Spollansky, y nosotros lo compartimos, es que la crisis argentina lo que va a producir es que el modelo de la sojización, basado en grupos como el de Elsztain y Grobocopatel, se extiende ahora por toda América del Sur. Y nosotros añadimos que, los que quedaron fuera de juego, son esa enorme masa de sojeros que en gran parte no son ya chacareros, que, en realidad son rentistas, que se mal acostumbraron a vivir en las ciudades rurales con cien mil o doscientos mil dólares de rentas anuales, que se mueven en una economía en gran parte en negro, que ya no pueden volver al campo porque no cuentan con maquinarias, ni alambrados, ni tienen siquiera los hábitos de un agricultor y que son en gran medida, una tropa de la Federación Agraria o de Confederaciones rurales.

En la Argentina parece ser habitual el ser víctimas de montajes, de escenarios construidos por quienes a espaldas de la Democracia manejan sin pudor alguno las reglas del Poder desnudo. En estos días y cuando la invasión de Gaza por el ejército israelí había conmovido intensamente a la opinión pública, y cuando el rechazo a la masacre, la limpieza étnica y al genocidio llevado a cabo por Israel se extendía, pasamos abruptamente a cuestionar en los medios el antisemitismo de algunas manifestaciones de izquierda y a juzgar las declaraciones de algún ignoto Obispo lefebrista, haciendo de esas situaciones absolutamente menores el gran tema en que parecieran concentrarse las preocupaciones argentinas, mientras la matanza en Gaza, como por arte de magia, desaparecía del escenario. Una vez más, nos vemos obligados a revisar y entrecruzar las informaciones, a la vez que a reflexionar. Si revisamos los listados de miembros de la Cámara de Comercio Argentino Israelí, nos encontraremos con los mismos nombres que hemos mencionado en este editorial, además de algunos otros, como el famoso desguazador Mario Montoto, alguna vez tesorero de la organización Montoneros y ahora encumbrado exponente de esa nueva oligarquía que por no ser católica ni de derechas, parece tener privilegios que a la vieja oligarquía ya no le reconocemos. .

Creemos tener derecho a reclamar una rectificación y hasta una disculpa, de todos aquellos con los que polemizamos en esos días de la Crisis del campo, y que continúan insistiendo en una polarización que solo nos ha deparado extravíos del sentido común y enemistades personales. Es hora de reconocernos entre nosotros para comenzar a generar un gran Proyecto Nacional, y la mejor manera de comenzar a hacerlo, es reconocer los enemigos comunes que tenemos, y preguntarnos, quiénes son los que manejan los piolines del Gran guiñol con que se nos entretiene.

Jorge Eduardo Rulli

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